Alejandro Palomas nos vuelve a sumergir en su universo emocional con El día que mi hermana quiso volar, una historia que combina la ternura con la crudeza, el humor con la tragedia, y la infancia con el peso de la vida adulta. Con su estilo característico, el autor nos presenta una narración íntima donde los lazos familiares, la pérdida y la búsqueda de la identidad se entrelazan de manera conmovedora.
Una historia de familia y sueños imposibles
La novela nos introduce en la vida de una familia aparentemente común, pero cargada de silencios, emociones contenidas y heridas que no terminan de cerrar. La protagonista y narradora es una niña que observa el mundo con esa mezcla de ingenuidad y sabiduría que solo los niños pueden tener. A través de su mirada, conocemos a su hermana mayor, un alma inquieta y soñadora que, en un acto simbólico y desesperado, decide que quiere volar.
Más allá del hecho literal o metafórico de este deseo, el núcleo de la historia radica en la relación entre las hermanas, en la manera en que comparten secretos, en cómo se entienden sin necesidad de palabras y en la forma en que el amor fraternal puede ser un refugio en medio de la tormenta.
El estilo inconfundible de Palomas
Alejandro Palomas es un maestro en retratar las emociones humanas con una sensibilidad única. Su prosa, sencilla pero profunda, nos envuelve en una atmósfera de recuerdos, gestos y pequeñas escenas cotidianas que adquieren una dimensión casi mágica. La infancia, con su mezcla de esperanza y dolor, es un territorio que el autor sabe explorar con delicadeza y realismo.
Como en otras de sus novelas, la familia es el epicentro de la trama, y cada personaje está construido con una autenticidad que los hace cercanos. Los diálogos están cargados de sentimiento, y los momentos de ternura se alternan con pasajes de un dolor contenido que golpea al lector con fuerza.
Conclusión
El día que mi hermana quiso volar es una novela que emociona desde la primera página, un relato sobre los sueños, el amor incondicional y la fragilidad de la vida. Alejandro Palomas logra, una vez más, conmovernos con una historia que habla de lo esencial: el vínculo entre hermanos, la pérdida de la inocencia y la necesidad de encontrar nuestro propio lugar en el mundo.
Una lectura imprescindible para quienes buscan historias que dejan huella en el corazón.



0 Comentarios