De lobos y dioses es una historia que se desliza por la delgada línea entre lo mítico y lo salvajemente humano, como una criatura de fábula que no sabe si es bestia o leyenda. Marina Tena Tena construye un mundo oscuro y seductor, donde los dioses no son benevolentes y los lobos no son simples bestias del bosque, sino metáforas vivas del instinto, la furia, y la libertad.
Desde las primeras páginas, la narrativa te atrapa como un aullido en mitad de la noche. Hay una crudeza hermosa en su prosa, una manera de hablar de la violencia, la fe y la identidad que no busca complacer, sino sacudir. La autora no teme meterse en terrenos espinosos: los personajes cargan con pasados pesados, con decisiones que duelen y con una espiritualidad que se mezcla con la carne y la sangre.
Los protagonistas no son héroes tradicionales. Son fieras rotas, sobrevivientes de un mundo donde la divinidad puede ser tan cruel como la guerra. Cada uno de ellos arrastra una historia que pesa, y es en esos silencios, en lo no dicho, donde el libro gana profundidad. La autora no da respuestas fáciles, sino que invita a morder el texto, a desgarrarlo y encontrar su esencia.
De lobos y dioses no es una lectura ligera. Es un viaje salvaje y místico, lleno de sombras, que cuestiona qué es ser humano en un mundo donde lo divino y lo animal conviven. Marina Tena Tena entrega una obra potente, desafiante y tremendamente poética, que no se olvida fácilmente. Ideal para quienes disfrutan de las historias que huelen a tierra húmeda, a sangre, a ritual… y a libertad.



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