En un par de días es una novela que desafía etiquetas, estructuras y expectativas. Tony Vigorito no cuenta una historia, más bien lanza al lector dentro de una espiral de ideas, símbolos y coincidencias que parecen orquestadas por una inteligencia cósmica con mucho sentido del humor. Es una de esas lecturas donde el viaje importa más que el destino, y donde cada página puede sorprenderte con una revelación filosófica o un chiste absurdo.
El relato fluye con una lógica interna que a veces parece caótica, pero que pronto revela un ritmo propio. Hay personajes que se cruzan como si el universo los empujara a encontrarse, mensajes ocultos que parecen tener más de una interpretación, y una sensación constante de que todo está conectado, incluso lo aparentemente insignificante.
La prosa de Vigorito es juguetona y ágil, llena de juegos de palabras, ironía y guiños al lector. Pero debajo de esa ligereza se esconde una mirada crítica y lúcida sobre el tiempo, la identidad, el poder, y la ilusión de control. Es una obra que se alimenta del pensamiento libre, de la imaginación sin ataduras y de una visión casi mística del caos.
En un par de días no es una novela para quien busca estructuras convencionales. Es más bien una invitación a dejarse llevar, a cuestionarlo todo y a disfrutar de la incertidumbre. Vigorito propone un universo donde la casualidad se convierte en arte, y la vida, en una especie de juego sagrado. Y, como los mejores juegos, deja una sonrisa en el rostro y más de una pregunta en la cabeza.



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