Por tierras del Silencio es un viaje íntimo, nostálgico y profundamente evocador, donde cada página parece escrita con los dedos de la memoria. Cristina Cerezales Laforet nos invita a recorrer no solo un paisaje geográfico, sino emocional: una travesía por la región del Silencio que, más allá del nombre, está cargada de ecos, de voces familiares, de pasado que respira en cada rincón.
Con una prosa pausada, poética y elegante, la autora construye una narrativa que se mueve entre lo autobiográfico y lo espiritual, entre la exploración externa y la reconstrucción interior. No hay prisa por llegar, porque lo importante no es el destino, sino la mirada con la que se camina. Cada párrafo parece meditado, tejido con delicadeza, como quien quiere honrar lo vivido y lo recordado sin distorsiones.
La conexión con la tierra —esa tierra austera, callada, pero profundamente viva— es uno de los ejes del libro. Cerezales Laforet logra que el lector sienta el peso de las piedras, la densidad del silencio, el rumor de lo que ya no está pero permanece. La naturaleza no es solo paisaje: es símbolo, es refugio, es espejo.
En el trasfondo, siempre está presente la figura de Carmen Laforet, su madre, como una sombra suave que acompaña y da sentido. Pero no se trata de una biografía ni de un homenaje literal: es más bien una forma de reencontrarse con las raíces a través del lenguaje, de buscar respuestas a través del recuerdo.
Por tierras del Silencio es una lectura contemplativa, ideal para quienes disfrutan de la literatura que habla bajito, pero deja huella. No grita, no sacude, pero se queda. Es un libro para leer despacio, con los sentidos abiertos, con el corazón dispuesto a reencontrarse con lo esencial.



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