Acércate es una de esas novelas breves que te dejan pensando mucho después de haber cerrado el libro. Sara Gran construye una historia inquietante que se desliza por el terreno del terror psicológico sin necesidad de recurrir a grandes artificios. Aquí, el miedo no proviene de monstruos externos, sino de lo que habita dentro de uno mismo.
La protagonista, Amanda, comienza a experimentar pequeños cambios en su vida: lapsos de memoria, pensamientos inusuales, reacciones que no reconoce como suyas. Lo perturbador es lo cotidiano: todo empieza de forma casi imperceptible, como una corriente subterránea que se va intensificando. Gran no necesita gritar para asustar; apenas susurra, pero lo hace al oído.
Lo fascinante del libro es su ambigüedad. ¿Está Amanda siendo poseída por una entidad maligna o simplemente perdiendo el control de su mente? Esa duda lo impregna todo y convierte al lector en un observador incómodo, atrapado entre la posibilidad del horror sobrenatural y la fragilidad de la salud mental.
La prosa es contenida, elegante y directa. Gran escribe con una precisión casi quirúrgica, como si supiera que cualquier exceso restaría credibilidad al desconcierto progresivo que propone. La narración se vuelve una especie de confesión, y la intimidad de ese tono hace que el descenso de Amanda sea aún más perturbador.
Acércate es una experiencia inquietante, más que una simple lectura. Te obliga a preguntarte qué tanto conoces de ti mismo, y qué harías si empezaras a notar que algo dentro de ti ya no responde como antes. Es una novela corta, sí, pero deja una huella larga.




0 Comentarios