Beatriz Navarro nos invita en Dolly Parton: Un retrato americano a mirar más allá de la peluca rubia, el maquillaje brillante y los vestidos llamativos. Nos propone descubrir a la mujer que, con una sonrisa firme y una determinación inquebrantable, construyó una carrera que desafía etiquetas, géneros y fronteras culturales. Esta no es solo una biografía, sino una radiografía social y cultural que toma a Dolly como espejo de los Estados Unidos.
Navarro no se conforma con contar la historia de la niña pobre de Tennessee que conquistó Nashville; su enfoque va más allá del mito para examinar a Dolly como un símbolo complejo. La autora entreteje momentos clave de su carrera con los grandes movimientos de la historia estadounidense reciente: el feminismo, la política del espectáculo, la cultura evangélica, el capitalismo emocional. Dolly emerge como un personaje contradictorio y fascinante: feminista sin declararse como tal, empresaria astuta con imagen de ingenua, ícono queer sin etiquetas explícitas.
La prosa es ágil, reflexiva y cargada de intención. Navarro no idolatra ni juzga: analiza. Esa distancia inteligente es lo que convierte esta obra en algo más que una biografía musical. Es una lectura que interpela tanto al fan como al lector curioso por comprender el alma de un país a través de una figura que ha logrado cruzar todas sus grietas.
En definitiva, Dolly Parton: Un retrato americano es un libro que habla de una estrella, sí, pero sobre todo de una época, de una nación y de la habilidad de una mujer para navegar —y moldear— las aguas de su tiempo con talento, intuición y humanidad.




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